viernes, 19 de septiembre de 2014

Los cuatro acuerdos



En tiempos donde es difícil mantener principios personales, reflexionar sobre lo que nos enseña la filosofía Tolteca, seguramente puede ser un aporte  personal y por supuesto hacia los otros.

La Tolteca,  fue una civilización que habitó México y Centroamérica y que  nos ha transmitido el legado de su sabiduría, representada en los llamados  "Cuatro Acuerdos":



1. Sé impecable con la palabra.

2. No te tomes nada personalmente.

3. No hagas suposiciones.

4. Haz siempre lo mejor que puedas.



No creo que sea demasiado difícil incorporar estas cuatro premisas básicas a nuestra vida.

Sin duda sería más sencilla y satisfactoria, para nosotros mismos y para las demás personas que nos rodean.
¡Pues ya tenemos tarea para el fin de semana!

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Una pausa para un café.

   Tengo la mesa como un mercadillo, nivel de estrés: muy alto.

Paro un rato. Uno de mis compis está explotando papel de burbujitas, si, bueno es una forma de desestresarse.

En mi descanso de hoy,  me tomaría con café con Charles Baudelaire,  poeta maldito , inspirador de la poesía moderna, bohemio, excéntrico y excesivo.
Acusado de inmoralCharles Baudelaire superó todas las críticas y censuras a su obra
No solo se transformó en el padre de la modernidad, sino en heredero fastuoso del Romanticismo y el Decadentismo.
Charles Baudelaireel maldito, consiguió lo que nadie había conseguido antes de él: descubrir la belleza en lo no bello, la armonía en lo deforme, la cronología en el caos, la luz en la oscuridad, o tal vez la brillante intuición de que la propia oscuridad, en ocasiones, ilumina.
Las Flores del mal, su libro más representativo levantó una gran polémica por ser considerado una ofensa contra la moral pública. En realidad, Baudelaire, pensaba titularlo, Las lesbianas o Los Limbos, pero finalmente renunció a esos título siguiendo el consejo de un amigo.
Censurado, prohibido, el poeta que ensalza la inmoralidad, el goce de la vida y de las pasiones seguramente sea una compañía más que recomendable para un café.
Resultaría una pausa de todo, menos aburrida.


LA CAMPANA HENDIDA 

En las noches de invierno es amargo y es dulce 
Escuchar, junto al fuego que palpita y humea, 
Como se alzan muy lentos los recuerdos lejanos 
Al son de carillones que suenan en la bruma. 

¡Feliz campana aquella de enérgica garganta 
Que, pese a su vejez, conservada y alerta, 
Con fidelidad lanza su grito religioso 
Como un viejo soldado que vigila en su tienda! 

Pero mi alma está hendida, y, cuando en sus hastíos, 
Quiere poblar de cantos la frialdad nocturna, 
Con frecuencia sucede que su cansada voz 

Semeja al estertor de un herido olvidado 
Junto a un lago de sangre, bajo un montón de muertos, 
Que expira, sin moverse, entre esfuerzos inmenso



































martes, 16 de septiembre de 2014

El beso

Si pudiera perderme, si hoy pudiera perderme, lo haría en la ternura infinita, en el abrazo estrecho, de El beso de Gustav Klimt y en la suave cadencia de las notas de la Gymnopédie No.1 de Erik Satie.

















 



Para no volver, ¿no?



lunes, 15 de septiembre de 2014

La locura





"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca."


                                                                                                     Heinrich Heine  (1797-1856) Poeta alemán










¡Feliz Lunes de reflexión!





martes, 9 de septiembre de 2014

Las edades...





Sé que me repito, ( la edad) que esto de los dolores lo he contado ya, pero necesito que alguien con menos de 60 años, me diga que ciertos achaques son normales, porque empiezo a sospechar, que mi madre se ha liado con las fechas y en realidad tengo bastantes más de 40.
Iba yo, que soy de todo menos sencilla, caminando por los pasillos de la ofi, marcando el paso, ahí pisando fuerte (por si aparecía mi Adonis-tontorrón) y no me explico muy bien cómo, casi me mato, (mejor no os describo el cuadro), no  llegué al suelo, o si, no lo sé, porque fue todo muy rápido, pero el tirón de espalda, ya estaba ahí...(latente, dando el coñazo...como las suegras).
El caso es que,  yo seguí muy digna para el laboratorio de impresión (donde habita mi guapo) como si nada,  pidiendo que las cámaras de seguridad no hubieran captado el ridículo momento o por lo menos que al que las revisa las grabaciones,  le de un apretón o algo en el momento en el que se me ve caer.
En fin, que por la tarde, noté que me dolía la espalda e hice justo lo que no hay que hacer y siempre hago: tomarme lo primero que veo.
Así pasé unos cinco días,  tomando calmantes sin control,  sin medida y sin nada de criterio.
El domingo,  después de un fin de semana de desfases y abusos químicos varios, llegué a la triste conclusión que hay ciertas edades en las que las consecuencias de una gilicaída, pueden llegar a ser eternas.
Así que,  me fui al hospital, dónde le tuve que explicar a un yogurín que me dolía la zona lumbar y que me hiciera el favor de no preguntarme si me había caído, porque una tiene reputación
Resultado de la caída absurda (nivel experto):
-dolor de espalda del tipo persona mayor
-reposo en el sofá con mantita eléctrica, (que me falta un gato y una labor de punto de calceta)
-endrogamiento general guiado y permitido por el médico guapetón
-niveles de glamú; desaparecidos.
¡Lo mismo mi madre me oculta algo y soy mayor de lo que me han dicho!.
¿Y si los extraterrestres están experimentando conmigo?, no sé,  una especie de baterías de pruebas para ver hasta dónde es capaz de aguantar un ser humano normal sin que le suponga una crisis emocional....
Por cierto, para completar el panorama de agüelita, si alguien tiene a bien regalarme una toquillita, se lo iba a agradecer.....


jueves, 4 de septiembre de 2014

Café con ....

Si pudiera decidir con quién me tomaría hoy un café, sería con Robert Capa.
Le pediría que me hablara del París de David Seymour, del frente popular, de los cafés del barrio latino y de la bohemia parisina.
Mucho se ha escrito y se ha hablado de la leyenda de Friedmann Endre Ernő, que era su verdadero nombre, pero yo sigo pensando que detrás del mito había un hombre que supo plasmar como nadie el salvajismo de la contienda española y el horror de los campos franceses de las playas del sur, donde miles de españoles murieron. Habitaron dos personas en el personaje que él mismo creó.
Según algunas biografías fue un hombre ambicioso, mentiroso, jugador empedernido, dispuesto a casarse con alguien solo para obtener la residencia en Estados Unidos y de engañar con un falso certificado médico a las autoridades asegurando que su futura 'esposa' estaba embarazada para acelerar el proceso.
Lo que no se puede negar es que con sus conmovedoras imágenes acercó un poco la absurda realidad de una guerra entre hermanos al resto del mundo, basta con observar la fuerza incomparable de sus imágenes, para comprobar que aunque no fuera todo lo honrado que cabía esperar, sí había algo diferente en su fotografía.
Si la imagen del miliciano en Cerro Muriano fue tomada desde primera línea de fuego o no, no creo que sea importante, el caso es que supo plasmar el momento mismo de la muerte, el instante en el que el horror de la guerra cobra un protagonismo especial.
Fuera o no un montaje, Capa consiguió el reconocimiento y la fama que cimentó con posteriores fotos de la guerra de España que demostrarían su enorme capacidad para captar y transmitir imágenes del sufrimiento humano.
 Nunca se perdonó la muerte de Gerda, su compañera, que murió atropellada por un tanque en Brunete, mientras él estaba en París, a partir de ese momento sus fotografías adquirieron un compromiso mayor.
¿Un hombre o una leyenda?, me tomaría ese café con él para descubrirlo.

martes, 2 de septiembre de 2014

Septiembre

El mes de septiembre huele a lápices recién afilados, a libros, a gomas de borrar, a asignaturas pendientes,  a miles de propósitos que no se van a cumplir,  a lejanías, a cenizas y a esperanzas.
Miro en mi interior y no veo lo de siempre, es como si hubiera soltado lastre, como si la experiencia de todo lo negativo se hubiera quedado en nada.
He dejado de sufrir por tonterías, he dejado de machacarme, he dejado de lado las negatividades, las desesperanzas y los errores.
Si me equivoqué, fue parte de un aprendizaje, ya no me martirizo, al fin y al cabo eso del "castigo" es uno de esos ridículos pesos impuestos por una educación judeo-cristiana y por una sociedad castrante.
Todos los años, hago una especie de catársis para espantar fantasmas y enfrentar el otoño desde una perspectiva de paz y armonía, y creo que estoy lista para vivir lo que tenga que venir.
Durante mucho tiempo, he sido feliz, sí, pero faltaba algo para equilibrar la balanza, hoy veo que en realidad, sólo faltaba que yo fuera consciente de mi propia fuerza y de mi potencial, sólo me faltaba saberlo.
Así que, después de un verano sublime, vuelvo a la rutina con una dosis extra de energía.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Un lugar para perderse


Si tuviera que decidir en que paisaje de óleo perderme hoy, lo haría , sin duda en este











El jardín de Monet en Argenteuil (Las dalias)





Me pierdo un rato, ya volveré.