martes, 26 de julio de 2016

Si me das a elegir...

Voy a hacer una confesión al más puro estilo pantojil de las que dan qué hablar para un par de días: 

Me gusta una canción de “Los chunguitos” (si, de los chunguitos…)

Y tiene su historia y todo, vamos que no es así como así, que yo todo lo hago y lo digo por algo.
Corría el año 1996, yo era joven y bastante mona (esto en realidad no es importante para confesar nada, pero como nadie me dice , me lo digo yo) y me acababa de mudar a Londres.
Un sábado no salí (lo que no ocurría muy a menudo),  me quedé en casa viendo la tele con una amiga,  y cambiando de canal, llegamos  al Internacional de TVE.
Ponían una peli,  “Deprisa, deprisa” que  en su momento debía estar muy bien o algo, de hecho tiene buena crítica, y  como no había otra cosa y mi ami y yo teníamos morriña, la vimos (enterita, con su llanto de hipo y sorbetón incluido).
La historia es de cuatro amigos de zonas marginales que se divierten (finales de los 70, principios de los 80, heroína, Camarón, barrios marginales…..)  con robos a mano armada, que poco a poco se van convirtiendo en golpes más grandes y arriesgados.
En fin, una ficción con tintes de realidad, que es sin duda, el triste reflejo de la juventud de la época que malvivió en  una etapa de cambios, miedos y desarraigos.
El caso es que,  nos enganchamos a la peli y de repente, La Canción (de Los Chunguitos, ¡manda cojones!, ¿quién me lo iba a decir…?) aquí ya, las dos dejamos los disimulos nos echamos a llorar como dos tontas, sin vergüenza.  
No sé si el momento, la compañía o que la canción no está mal del todo, el caso es que me gustó (creedme, reconocer que te molan Los chunguitos, no es fácil).
Hoy es uno de esos días en los que una canción se te mete en la cabeza y en estas estamos….



Si me das a elegir, 
entre tú y la riqueza, 
con esa grandeza que lleva consigo… 
ay amor!,  me quedo contigo. 

Si me das a elegir, 
entre tú y la gloria, 
de aquella bella historia de mi, 
por los siglos hay amor… 
me quedo contigo. 

Pues me he enamorado, 
y te quiero y te quiero, 
y solo deseo estar a tu lado, 
soñar con tus ojos, 
besarte los labios, 
sentirme en tus brazos… 
que soy muy feliz. 

Si me das a elegir, 
entre tú y ese cielo, 
donde libre es el vuelo, 
para ir a otros nidos hay amor… 
me quedo contigo. 

Si me das a elegir, 
entre tú y mis ideas, 
que yo sin ellas, 
soy un hombre perdido ay amor… 
me quedo contigo. 

Pues me he enamorado, 
y te quiero y te quiero, 
y solo deseo estar a tu lado, 
soñar con tus ojos, 
besarte los labios, 
sentirme en tus brazos… 
que soy muy feliz.








Pues ya os poedis reír con mis penosos gustos musicales.






lunes, 11 de julio de 2016

Camino

"Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado."

Proverbio Chino








Por alguna razón (mejor no profundizo, no sea que se deba a algún desorden mental) me encantan las fotos de caminos.
Solitarios, abarrotados, largos, cortos, con final o sín él. 





El camino, siempre de frente y sin desviarse mucho.

















viernes, 1 de julio de 2016

GlamuAli dice


Todos los veranos escribo de los horrores estilísticos que traen el periodo estival, pero es que , a ver que  puedo entender que el invierno es largo, que vamos encorsetaos, que en vacaciones todos nos relajamos un poco y hasta que hace calor y unos vaqueros si vives en Córdoba (MARAVILLOSA), por ejemplo, se te pueden quedar pegados a la piel de por vida.








Peeeeeeeeeeeeeeeeero, (yo siempre tengo un pero) hay cosas que no se pueden aguantar:




- Pantalón corto en los tíos, vale para estar por casa, vale para ir a la playa, pero para salir de terrazas es un  NO rotundo,  y sí,  hace calor, pero hacer calor para todos, no tenemos por qué verte los pelos, ni el tatuaje del Madrid, ni nada que esté dignamente tapado en invierno.

- Vestidos palabra de honor, no, si no tienes unos hombros perfectos, en serio, no lo hagas.

El bañador turbo, tío, no, si no estás buenoquetecagas es mejor para todos que no.





- Chanclas, esto sirve para todos,NO, NO y NO aunque sean de marca, aunque sean de brilibrilli, NO, sólo para ir a la playa (para los tíos, por favor, por lo menos cortaros las uñas de los pies).








- El chonirecogido de palmerita, no por favor, eso para la Jessi.

- Camisetas sin mangas para tíos, a ver que  cinco centímetros más de tela, no te van a matar de calor y nos ahorramos la visión de las melenassobaquiles.


- Faldas largas con los filos negros. Vale una falda boho chic, está muy bien, queda ideal si no tienes mega culo, pero que no arrastre, y que no sea de esas blancas de los chinos que se nota hasta el lacito de las bragas.

- La versión low cost del vestido lencero, a ver, el vestido lencero es un vestido que parece un camisón, pero de los buenos. Un camisón de los de la abuela, no es un vestido lencero, ni es tendencia, ni es sexy, ni nada, por  favor, por favor, no.

- Shorts ultra cortos, si no tienes las piernas de la Gisele Bündchen y cero celulitis, no queda bien.







Bueno  y lo voy a dejar ya, porque no es que sea yo una itgirl, ni siquiera una ityaya, pero en fin, que creo que hay cosas que podemos y deberíamos evitar.

























GlamuAli dice


Todos los veranos escribo de los horrores estilísticos que traen el periodo estival, pero es que , a ver que  puedo entender que el invierno es largo, que vamos encorsetaos, que en vacaciones todos nos relajamos un poco y hasta que hace calor y unos vaqueros si vives en Córdoba (MARAVILLOSA), por ejemplo, se te pueden quedar pegados a la piel de por vida.








Peeeeeeeeeeeeeeeeero, (yo siempre tengo un pero) hay cosas que no se pueden aguantar:




- Pantalón corto en los tíos, vale para estar por casa, vale para ir a la playa, pero para salir de terrazas es un  NO rotundo,  y sí,  hace calor, pero hacer calor para todos, no tenemos por qué verte los pelos, ni el tatuaje del Madrid, ni nada que esté dignamente tapado en invierno.

- Vestidos palabra de honor, no, si no tienes unos hombros perfectos, en serio, no lo hagas.

El bañador turbo, tío, no, si no estás buenoquetecagas es mejor para todos que no.





- Chanclas, esto sirve para todos,NO, NO y NO aunque sean de marca, aunque sean de brilibrilli, NO, sólo para ir a la playa (para los tíos, por favor, por lo menos cortaros las uñas de los pies).








- El chonirecogido de palmerita, no por favor, eso para la Jessi.

- Camisetas sin mangas para tíos, a ver que  cinco centímetros más de tela, no te van a matar de calor y nos ahorramos la visión de las melenassobaquiles.


- Faldas largas con los filos negros. Vale una falda boho chic, está muy bien, queda ideal si no tienes mega culo, pero que no arrastre, y que no sea de esas blancas de los chinos que se nota hasta el lacito de las bragas.

- La versión low cost del vestido lencero, a ver, el vestido lencero es un vestido que parece un camisón, pero de los buenos. Un camisón de los de la abuela, no es un vestido lencero, ni es tendencia, ni es sexy, ni nada, por  favor, por favor, no.

- Shorts ultra cortos, si no tienes las piernas de la Gisele Bündchen y cero celulitis, no queda bien.







Bueno  y lo voy a dejar ya, porque no es que sea yo una itgirl, ni siquiera una ityaya, pero en fin, que creo que hay cosas que podemos y deberíamos evitar.

























lunes, 27 de junio de 2016

Sapos y culebras

Ando exorcizando demonios, fantasmas y demás presencias malignas de mis interiores, es por eso, seguramente, por lo que en estos últimos tiempos soy la peor versión de mi misma.
Nunca he sido tan beligerante, nunca he hablado con la absoluta certeza de que mis palabras iban a causar daño en los demás, y no trato de justificar nada, soy yo, la nueva yo, o una yo temporal que necesita vaciarse de daños y agravios para poder volver a llenar el saco de paz y luz.
A los que os he hecho daño, lo siento y lo siento de corazón, porque como no es mi estilo andar por la vida soltando sapos y culebras por la boca, me siento fatal, y a veces vaciarse llorando no es suficiente.
Por otra parte, el hecho de ser siempre yo la que termine cediendo a la Alicia peleona que habita entre mis entretelas y entrepaños, le toca bastante las narices, así que me anima, la muy cabrona a mantener viva la llamita del rencor.
Así que, para resumir mi estado de bipolaridadcontinua, prometo vaciar mi ser de presencias y sentimientos negros y llenarme de luz, pero igual en el proceso hago daño y digo cosas muy feas, lo siento, ya empezaré, (cuando la Alimala me deje en paz), con la ronda de disculpas.


A ver si arreglo algo con este mantra.




viernes, 24 de junio de 2016

Las arrugas del papel.




"Habla cuando tus palabras sean tan suaves como el silencio"


Hoy me reitero en algo que ya os conté una vez, y es que no dejan de aparecer personas que hablan sin pensar y pretender (en el mejor de los casos) solucionar el daño con un lo siento.


"Mi carácter impulsivo, cuando era niño me hacia reventar en cólera a la menor provocación, la mayoría de las veces después de uno de éstos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.


Un día mi maestro, que me vio dando excusas después de una explosión de ira, me llevó al salón y me entregó una hoja de papel lisa y me dijo:- ¡Estrújalo!


Asombrado obedecí e hice con él una bolita.- Ahora -volvió a decirme- déjalo como estaba antes.


Por supuesto que no pude dejarlo como estaba, por más que traté el papel quedó lleno de pliegues y arrugas.


El corazón de las personas -me dijo- es como ese papel... La impresión que en ellos dejas, será tan difícil de borrar como esas arrugas y esos pliegues.


Así aprendí a ser más comprensivo y paciente. Cuando siento ganas de estallar, recuerdo ese papel arrugado. La impresión que dejamos en los demás es imposible de borrar, a veces lastimamos con nuestras reacciones o con nuestras palabras y luego queremos enmendar el error,  pero ya es tarde.


Para los que habláis sin pensar, para los que mandáis al sicario de turno a que hable sin pensar, para los que creéis que una ofensa se soluciona con un "no me he dado cuenta", me salgo del modo zen un momentito y os dedico esta monada:( y me paso en este caso las arrugas del papel por.....)




via GIPHY

jueves, 23 de junio de 2016

Uña-fan

Lo del fenómeno fan lo puedo entender, (hasta cierto punto), he llorado de jovencita en conciertos de los Hombres G y no hace tanto que me emocioné en uno de Alejandro Sanz (vale, es que mi Ale, es mi Ale), pero la pregunta es ¿hay un límite?
Cosas raras se han visto siempre, lo de tirarle las bragas a Jesulín, tenía hasta su punto (bueno no, en realidad no, es una ordinariez), lo de levantarse a las cinco de la mañana pa decirle guapa a MiPanto a las puertas de la cárcel, es voluntad y fidelidad absoluta, lo de odiar a Taylor Swift por haber sido novia de Harry Styles, vale, pero pagar 10.000$ por una uña del pie de Justin Bieber es absoluta, total y asquerosamente ridículo.
A ver, para empezar ¿en qué momento de su absurda vida se le ocurre al tonto este, guardar la uña pa venderla?, ¿cómo cojones se le ocurre la desfachatez de pedir esa insultante de cantidad por la  guarrada esta?, ¿quién garantiza que la uña es suya y no de su representante?, ¿viene con certificado de garantía y ADN?, ¿qué clase de adolescente zumbada le pide a su padre ese dinero pa comprar una uña? (a mí el mío me hubiera llevado a terapia o algo) y lo peor de todo : ¿cómo hace el niñolacio para tener tanta repercusión?.
De entrada ya he visto la noticia en varios mentideros digitales, en un programa de cotilleos, y yo estoy hablando de la uña, ¿de verdad?, ¿de verdad hay alguien dispuesto a comprar eso?, ¿y qué haces?, ¿la embalsamas?, ¿la metes en un tarrito de formol?.

¡Alucinante!













martes, 21 de junio de 2016

Y no me veo....

No es que crea que el destino está escrito, (o sí) pero estoy firmemente convencida de que las profesiones te terminan eligiendo a ti y no tú a ellas.
Estaba ayer dando vueltas por el Mercadona, que vale que voy casi a diario, pero debo tener memoria de pez o algo, que doy unas siete vueltas al recinto completo (no me hace falta gimnasio ni nada) cada vez que necesito algo, pues eso, que paso por delante de la pescadería y la chica empieza a cantar como una especie de letanía.
venga la merlusssa fresca, que te la limpio, prima, amo a los boquerones, toma los langostinos de sanlúcaaaaaaaaaaaaaaaaaaarrrrrrrrrrrrr”
Y yo pensé “¿Qué sería de mi, si me tuviera que poner a cantar el pescao del día”


Fijo que no vendo ni una sardina, porque soy incapaz, incapaz de verdad de ponerme a gritar, así que, llegué a la conclusión de que pescadera (aparte de por el olor) no iba a poder ser por el tema de gritar. (Esto es aplicable a lo de “mira mari que tengo las bragas baratas, ó “venga guapa, que tengo los leggings de la Biyonsé”

Tampoco serviría para médico, ni para maquillar difuntos, ni para azafata de vuelos o de lo que sea (por mi metro y medio y porque poner buena cara,  ocho horas al día no es mi especialidad).
No me veo en un bingo, ni en un aeropuerto, ni en un bar, ni en una tienda de ropa (no soy capaz de decirle a alguien que un vestido le queda perfecto, si no me gusta, no iba a vender ni una falda),
no me veo (afortunadamente para la humanidad) cantando la salchipapa, no me veo colaborando en el Sálvame (¿o sí?) y no me veo escuchando los problemas de los demás sin poder opinar.
Igual en una librería sí, por alguna razón las librerías incitan a hablar en voz baja y no hace falta poner muy buena cara, vale con que sepas de qué estás hablando.
No me veo con 25 niños en una clase, intentando que me hagan casito, si no me escucha nadie, menos lo iban a hacer los críos o los adolescentes, que no sé yo que es peor. No me veo de itgirl, (me encantaría, pero no), no me veo de poli, (iba a ser una mierda de poli), no me veo de diplomática (jjaja soy incapaz de callar), no me veo de Relaciones Públicas de nada, con la mala leche que se me pone de vez en cuando me iban a echar en media mañana, ni me veo vendiendo un piso, en tres segundos les estaría contando a los futuribles, que las cañerías en realidad no van bien y que la instalación eléctrica es un churro.
Así que,  citando,  María Teresa Campos: vamos concluyendo amiga, voy a concluir que estoy bien como estoy, que no me veo, no, gritando lo de la merluza (y menos lo de las bragas).

¡Pues nada virgencita, que me quede como estoy!