martes, 19 de marzo de 2013

5 Pasos para lavar correctamente el rostro y conseguir una piel perfecta

Lavar la cara por la mañana nos ayuda a despertar, pero es también un excelente habito para quien quiere conquistar una piel bonita. Al lavar el rostro por las mañanas, limpias los poros y la oleosidad.

Lo ideal es lavar el rostro dos veces al día, una por mañana y otra de noche, así conseguirás grandes beneficios sin desequilibrar el pH de tu piel. Lavar el rostro parece una tarea simple, pero hay algunos detalles que pueden garantizar mejores resultados de los tratamientos de belleza aplicados en la zona, además de evitar irritaciones o oleosidad. A continuación, los 5 pasos esenciales para lavar el rostro correctamente:

Antes de lavar el rostro, lava las manos; es importante que estén libres de bacterias para no contaminar el rostro.

Verifica la temperatura del agua: el agua muy fría provoca choque térmico y es perjudicial para los vasos sanguíneos. A medio plazo, este choque térmico puede provocar alteraciones rosáceas en la piel. Por otro lado, el agua muy caliente deja la piel reseca y deshidratada. Prefiera agua en temperatura natural o ligeramente caliente.

Los jabones para el rostro no hacen tanta espuma como los demás, así que no hace falta aplicar mucha cantidad del producto esperando este resultado. La cantidad ideal será suficiente para esparcir por todo el rostro, incluyendo la zona del cuello.

Haga masajes en tu rostro delicadamente con la punta de los dedos para estimular la circulación; frotar la cara con mucha intensidad puede herir, arañar e incluso romper fibras de colágeno.

Pasa una esponja vegetal para conseguir una exfoliación suave en la piel, remover impurezas y células muertas. Usa la esponja dos o tres veces a la semana, ya que estimular demasiado la piel puede provocar oleosidad.

Enjagua la piel con atención y no te olvides ninguna parte; ojos, frente, zona próxima al cuero cabelludo. El acumulo de jamón puede dejar la piel irritada y reseca. Prefiera agua fría, ya que ayudará a cerrar los poros.

Seca con una toalla limpia, presionando levemente contra el rostro, para absorber el agua sin agredir la piel.