domingo, 3 de marzo de 2013

La Academia

Así se conocía la escuela que Platón fundó, en las afueras de Atenas, en el año 387 antes de Cristo. El nombre hacía referencia a la ubicación de la misma, pues se hallaba en los jardines de la capital anexos al santuario dedicado a Akádemos, héroe de la ciudad. En teoría estaba destinada al culto de las musas y a Apolo, pero fue foco igualmente de una productiva labor filosófica y científica, dado que se enseñaban matemáticas, música, astronomía y se prestaba una atención especial a la dialéctica. (Poco después, en 391 antes de Cristo, Isócrates fundaría su propia escuela ateniense, rival de la platónica, centrada en el arte de la retórica; Platón criticará a Isócrates en su diálogo Gorgias, considerando a la filosofía como el auténtico conocimiento y a la retórica como mero artificio destinado a persuadir)

Núcleo de la propedéutica del platonismo, en la Academia se celebraban debates y discusiones, diálogos y lecciones, que tenían repercusión no sólo intelectualmente (en religión o ciencia), sino también social y políticamente. Según se cuenta, en el frontispicio se leía: «Que nadie entre si no es geómetra», referencia a la gran estima de Platón y seguidores por las matemáticas.

Suelen aceptarse distintas etapas en la Academia, señalándose tres periodos (Academia Antigua, Media y Nueva), aunque el límite entre los dos últimos es borroso. (Hay quien sugiere, también, un cuarto periodo, iniciado por Filón de Larisa y Antíoco de Ascalón, que podría llamarse Academia IV o Academia novísima) Sin embargo, en ocasiones también es usual no distinguir entre la Academia media y la nueva, sino aceptar tan sólo el primer periodo y un segundo llamado, indistintamente, Academia Media o Nueva. Nosotros aquí vamos a seguir la primera opción.

Hay que recordar, por otro lado, que básicamente tenemos conocimiento de los distintos escolarcas (filósofos pertenecientes a una escuela, sean fundadores o jefes sucesores) platónicos gracias a la Crónica de Apolodoro.

-Academia Antigua

En el primer periodo de la institución, además de Platón, que naturalmente la dirigió en vida, hubo otros escolarcas importantes, como el sobrino de aquel, Espeusipo, que estuvo al mando en el periodo entre 347 (muerte de Platón) y 338 antes de Cristo y que criticó la teoría de las ideas de su tío. Tras él fue escolarca Jenócrates de Calcedonia (dirigió la escuela entre 338 y 314 antes de Cristo), quien dividió la filosofía platónica (y que luego se aplicaría en general) en física, ética y lógica. Después vino Polemón de Atenas (314-269), con quien concluye el periodo antiguo.

Otros representantes relevantes del mismo son los prestigiosos astrónomos Eudoxo de Cnido y Heráclides Póntico, Crates y Crantor y otros menores como Hermodoro y Kion. Como escribe Ferrater Mora, “las tendencias principales que dominaron en la Academia durante este período [son]: ideas pitagorizantes, afirmación de que la percepción proporciona también conocimiento, investigaciones sobre los grados del saber, mezcla de rasgos ascéticos con otros hedonistas (como en Polemón y Crantor) y ciertas tendencias que aproximaron algunos académicos (por ejemplo, Crates) al cinismo”.

-Academia Media

Hacia el año 269 antes de Cristo, o quizá un poco antes, Arcesilao de Pitanes toma el relevo de Polemón al frente de la Academia. Arcesilao estuvo muy influido por las corrientes helenísticas y, en particular, por el escepticismo, que aplicará, en forma moderada, en la teoría del conocimiento. Decía que no puede conseguirse ninguna clase de certeza, de verdad absoluta, por lo que era más conveniente la actitud consistente en “suspender el juicio” (la epokhé escéptica, término que tanto Arcesilao como Carneades, el escolarca principal del siguiente periodo, se encargarían de definir de forma precisa). El antidogmatismo será otra de las características del nuevo periodo.

Otros miembros menores de esa Academia Media fueron Laquides, Telecles, Euandro y Heguesino.

-Academia Nueva

Esta tercera etapa de la Academia platónica la funda el mencionado Carnéades de Cirene, aproximadamente en el año 162 antes de Cristo. Como principales miembros Ferrater Mora cita, además del propio Carnéades, y a Clitómaco, que fue escolarca de la Academia “desde el año 129 o 126 hasta 110 o 109”. Sin grandes innovaciones filosóficas respecto a la Academia Media, este periodo Nuevo, sin embargo, se caracteriza por las discusiones constantes contra otra corriente helenística dominante, el estoicismo, y también por la inclusión de una corriente llamada probabilismo, a cargo del mismo Carnéades. Con aquella éste trata de matizar el escepticismo clásico, de corte pirrónico, dominante en la Academia Media.

-Academia Novísima

Hay, al menos, dos nombres importantes que en ocasiones se adscriben a la Academia Nueva: Filón de Larisa y Antíoco de Ascalón, pero por sus singularidades (“dogmatismo moderado, entendimiento con los estoicos y hacia el eclecticismo”, señala Ferrater Mora), cabría mejor incluirlos en este periodo ulterior de la Academia.

Filón de Larisa fue discípulo de Clitómaco y dirigió como escolarca la Academia cuando éste la dejó y hasta el año 88 antes de Cristo, aproximadamente. En un principio aceptó el escepticismo moderado de sus jefes previos Carnéades y Arcesilao, pero después se convirtió al dogmatismo epistemológico, con el que (creía) acercarse más a las ideas originarias de Platón. Por otro lado, en contra de la epokhé escéptica, Filón creyó necesario principios morales positivos.

Sobre Antíoco, Ferrater Mora nos dice: “Desde esta época, la filosofía de la Academia se bifurca en dos direcciones. Por un lado, hacia el neoplatonismo [...] Por otro lado, hacia lo que podría llamarse el platonismo ecléctico. Este último tiene una relación estrecha con el eclecticismo de Antíoco de Ascalón, y consiste en un esfuerzo por armonizar las ideas platónicas con las peripatéticas y las estoicas, un fuerte interés por la mística pitagorizante y una frecuente inclinación hacia la discusión de problemas teológicos”. Antíoco desestimó el probabilismo de Carnéades y respaldó la idea de que incluso si se quiere defender la probabilidad de algo cabe partir de una certeza absoluta. Esto lo hizo con el fin, compartido con su maestro Filón, de recuperar a Platón.

Como otros miembros de esta Academia IV podríamos citar a Eudoro de Alejandría, Plutarco de Alejandría, Teón de Esmirna, Albino, Nigrino, Nicostrato, etc.

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Con el eclecticismo de Antíoco y el escepticismo previo, tanto de Arcesilao como de Carnéades, nacerá un movimiento de revitalización del pensamiento de Platón, en el siglo I después de Cristo, y que tomará el nombre de “platonismo medio”.

Aunque hubo discrepancias y no tuvo una continuidad filosófica precisa, dado que a menudo había poco acuerdo entre los escolarcas acerca de las doctrinas platónicas, lo cierto es que la Academia gozó de un amplio periodo de actividad, manteniéndose abierta hasta el año 529 después de Cristo (es decir, más de novecientos años...), cuando el emperador bizantino Justiniano, tristemente, ordenó por decreto su cierre al tratarse de un centro de enseñanza no cristiano (los motivos fueron, pues, religiosos, no filosóficos; la filosofía griega, en todo caso, ya estaba en decadencia en esa época).

El edicto decía así: «Prohibimos que enseñen ninguna doctrina aquellos que se encuentren afectados por la locura de los impíos paganos. [...] Quienes contravengan esta orden y no se apresuren a volver al seno de nuestra santa Iglesia, serán castigados, sus propiedades quedarán confiscadas y habrán de marchar al exilio». Todo un alarde de tolerancia y respeto por las ideas ajenas...

A partir de entonces, prevalecerá una sola filosofía, la cristiana, que alterará su contenido hasta verse fuertemente teologizada.