sábado, 4 de abril de 2015

La libertad natural de ser nadie.

Cuando eres alguien en tu mente, el universo no puede ser "creativo" contigo. Cada "soy" mental es una huella electromagnética que a modo de "sello", imprimimos en el tejido cuántico. Y el tejido cuántico, lo que amistosamente llamamos "mi vida y sus conflictos" , nos devuelve una versión en 3D, de ese sello creado por nosotros mismos. 

Imagina que eres una caja de regalos y el universo es un expendedor de regalos. 
Si tú caja está llena de "soy este, soy esto, soy pobre, soy una persona respetable, soy amigo de aquel, soy residente de tal ciudad, soy divorciado, soy frustrado, soy gordo, soy poca cosa, soy tonto, soy viejo, soy enfermo, soy feo, etc, etc; entonces el expendedor no puede llenar tu caja con experiencias nuevas, porque el universo es muy respetuoso con nosotros. Cuando llega a nosotros con experiencias 3D nuevas, que vienen de su mente creativa, nosotros tenemos la caja llena de cachivaches mentales que son el sello que imprimimos en la matrix cuántica. 
Entonces repetimos hasta la saciedad experiencias que ya no nos benefician, porque estamos totalmente apegados a un sello electromagnético (somos energía, aunque no lo hayamos investigado) y ese sello tiene "un cuerpo" que percibimos como experiencia física. 
Para acceder a una vida creativa, con eventos hermosos, dónde de verdad nos convertimos en la persona que podemos llegar a ser, debemos despojarnos de nuestro "romance obsesivo" con la idea mental de quienes somos y nuestra cansina "historia". Sí, esa. Esa que le contamos por teléfono, por mail y en persona hasta el hartazgo a los demás, hasta dejarlos "inhabilitados para dormir".
No somos ese de la película que nos contamos y le contamos a los demás. Nos encanta el cine, entonces nos creemos a pie juntillas todas esas historias sobre lo mal que van las cosas en esa cajita universal, tan pequeñita para el universo que llamamos: "mi vida". A las hormigas, que son listísimas, les da igual nuestros culebrones. y  las pulgas, y a las montañas,  y a  las cataratas. 
Porque ellas, que viven profundamente la inteligencia del universo, no se ven a ellas mismas como tan importantes...por ello te dan su belleza sin contarte por teléfono o watshaps sus culebrones vitales. 
No porque no los tengan, sino porque consideran que en medio de toda la consciencia infinita que somos, su pequeña historia de catarata frustrada es ¡irrelevante! Nada en la Naturaleza "padece" porque es un verdadero padecer, un yo agotador. Todo está en paz, menos nosotros, cansinos gestadores de películas de terror mental. Todo está en quietud "una paz más allá de toda comprensión", menos nosotros. 

Para crecer de verdad hasta el tamaño que el universo diseñó para ti, tienes que hacer toda una educación en prescindir de ese objeto mental llamado "mi historia". El que fui, el que sufrió de pequeño, el que se divorció 40 veces, el que nunca fue contratado por una buena empresa, el que nunca bajó de peso, el que...el que..el que...¿Te suena? 
Tienes que literalmente dejar de ser tú, para ser Tú. 

No se trata de que niegues a ese que ves en el espejo. Tu forma perceptiva seguirá existiendo, se trata  de no apegarse e ningún tipo de yo cuántico, de yo mental. Eso es libertad. 
Al no apegarte a una idea sobre ti, el cajón de las ideas del universo, que está repleto de "buenas ideas" para ti, puede hallarte y dispensarte nuevos regalos todo el tiempo. Todas las ideas de éxito y fracaso en todas las áreas de la vida conviven contigo ahora ahí, justo dónde estás sentado. ¡Todas!. 

En un combinado mente-corazón que es el software que el universo "lee" para devolver realidad:  "estabilizamos" en el tejido cuántico de la vida, una determinada situación y ese es nuestro sello. A eso le llamamos: Mi vida. 


Podemos aprender a vivir fluidamente, sin sello. Permitir esa creatividad en nuestra vida nos da un poder enorme y nos arranca  del arquetipo de la víctima. Esa fluidez es nuestra condición como creadores de nuestra realidad.
 ¡Be water my friend! 


 Esto no te va a hacer daño. No ocurrirá que te levantas y no reconoces a tus hijos o a tu suegra (¿no estaría mal no?) Nada de eso ocurrirá. No temas, no sufrirás de amnesia. Solo que harás neuroplástico a tu cerebro y podrás abrirte a experiencias mucho más gratificantes. 

Pero para ello tienes que dejar de hablar de ti mismo como "ese" que todo lo sufre. Es un silencio que a los demás le parecerá que estás como indiferente,  no solo a tus historias, sino a "sus" historias.Pero que eso no te inquiete. Los demás te hallarán algo aburrido si no estás todo el tiempo hablando de ti mismo, porque los demás no tienen otro tema...pero que esto no te inquiete....sigue fluido, habla de la flor que viste, del árbol que te dio sombra, de la luna que iluminó tu noche y estarás hablando de ti mismo, porque habrá comenzado a manifestarse  en ti tu verdadera identidad. 
¡Felices Pascuas!