lunes, 1 de agosto de 2016

Los créditos rápidos regresan

La crisis económica –que no la política- se da por terminada y, poco a poco, regresan las tendencias y hábitos financieros que hicieron su agosto antes del desastre. El saldo vivo de créditos rápidos alcanzó en junio los 40.573 millones de euros, una cifra ya cercana a los 59.573 millones registrados en diciembre de 2008. El volumen de este tipo de préstamos subió un 2,9€ respecto al mes anterior, y encadena doce meses consecutivos de crecimiento. En términos interanuales, el aumento llega al 12%.
Los datos arriba in­di­cados pro­ceden de las es­ta­dís­ticas del Banco de España sobre Establecimientos Financieros de Crédito (EFC), en­ti­dades re­gu­ladas de forma si­milar a la de los bancos –aunque con exi­gen­cias de ca­pital me­no­res- es­pe­cia­li­zadas en el ne­gocio de prés­ta­mos.
Estas em­presas se de­dican prin­ci­pal­mente al ‘leasing’ (arrendamiento fi­nan­ciero con op­ción de com­pra), ‘factoring’ (cesión de una car­tera de cré­di­tos), cré­dito al con­sumo, cré­dito hi­po­te­ca­rio, tar­jetas y ava­les. El su­per­visor ma­neja la hi­pó­tesis de que el re­na­cido ‘boom’ de los cré­ditos rá­pidos se debe, prin­ci­pal­mente, al auge de los cré­ditos al con­sumo.
Las com­pañías de­di­cadas a este seg­mento vuelven a tener una fuerte pre­sencia en el sector fi­nan­ciero, aunque el in­cre­mento del cré­dito al con­sumo es el re­flejo de una co­yun­tura que se ex­tiende a la banca en ge­ne­ral. El vo­lumen cre­di­ticio pres­tado por los bancos a las fa­mi­lias al­canzó en junio los 724.111 mi­llones de eu­ros, 7.499 mi­llones más que en mayo, lo que su­pone el mayor in­cre­mento men­sual desde los 9.000 mi­llones re­gis­trados en el mismo pe­ríodo de 2008.
Rápidos y ca­ros
Las fa­ci­li­dades ofre­cidas en los cré­ditos rá­pidos pueden ce­rrar los ojos del con­su­midor ante los riesgos que con­lle­van. El banco di­gital Self Bank ad­vierte que las ga­ran­tías suelen ser es­casas y los in­tere­ses, ele­va­dí­si­mos.
Desde esta en­tidad afirman que en oca­sio­nes, las com­pañías que co­mer­cia­lizan este tipo de prés­tamos no en­cajan en la nor­ma­tiva apli­cable a una en­tidad fi­nan­ciera, por lo que no están re­gu­ladas por el BDE. Además, no llevan a cabo con­troles ade­cuados sobre la sol­vencia del cliente ni so­li­citan ava­les.
Según Self Bank, esta fle­xi­bi­li­dad, que puede ser ten­ta­dora para al­guien con ne­ce­si­dades ur­gentes de li­qui­dez, puede con­ver­tirse en una trampa. Al am­paro de esta di­fusa re­gu­la­ción, los in­tereses pueden du­pli­carse en dos o tres me­ses, hasta llegar al 3.000€. Y si el usuario no puede pa­gar, puede acabar en un fi­chero de mo­rosos o pre­sio­nado a través em­presas de re­cobro de du­dosos mé­to­dos.